¿QUÉ PENSAMOS DE LOS MONOS? UNA MIRADA DESDE LA SELVA EL OCOTE
Gilberto Pozo Montuy
Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta, A.C. El Colegio de la Frontera Sur – Unidad Villahermosa
Yadira Magali Bonilla Sánchez
Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta, A.C.
Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta, A.C. El Colegio de la Frontera Sur – Unidad Villahermosa
Yadira Magali Bonilla Sánchez
Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta, A.C.
Los monos no solo habitan nuestras selvas, también viven en la mente y corazón
de las comunidades que los rodean.
¿Los admiramos o les tememos?
¿Sabemos para
qué sirven en la naturaleza?
¿Queremos conservarlos?
En este estudio realizado en comunidades de la Reserva de la Biósfera Selva El
Ocote, en Chiapas, buscamos conocer qué saben, sienten y opinan las personas
sobre los monos araña y saraguatos, especies más representativas (y amenazadas)
de nuestros bosques tropicales. A través de encuestas cara a cara, preguntamos
sobre conocimientos ecológicos, creencias, historias locales y acciones cotidianas
hacia esta especie.
Estudiar la percepción humana hacia los monos y otras especies permite entender las creencias, conocimientos tradicionales, actitudes y valores que influyen en cómo las personas interactúan con la naturaleza (Nekaris et al., 2010). Desde la ciencia social aplicada a la conservación, se ha comprobado que la percepción local puede ser clave para diseñar estrategias más efectivas, sostenibles y culturalmente respetuosas.
Factores como la historia de vida, el lenguaje, la religión, la educación o incluso las experiencias personales pueden moldear la relación entre las personas y la biodiversidad. Conocer esas miradas nos permite no solo comprender mejor el entorno, sino también construir puentes entre el conocimiento científico y los saberes locales, indispensables para cualquier acción de conservación que quiera ser realmente transformadora (Lee, 2010 y Priston 2005).
Este trabajo nos recuerda que la conservación no solo ocurre en la selva: comienza en la forma en que las personas la entienden y la sienten. Porque cuidar a los monos también es escuchar a quienes viven con ellos.
Estudiar la percepción humana hacia los monos y otras especies permite entender las creencias, conocimientos tradicionales, actitudes y valores que influyen en cómo las personas interactúan con la naturaleza (Nekaris et al., 2010). Desde la ciencia social aplicada a la conservación, se ha comprobado que la percepción local puede ser clave para diseñar estrategias más efectivas, sostenibles y culturalmente respetuosas.
Factores como la historia de vida, el lenguaje, la religión, la educación o incluso las experiencias personales pueden moldear la relación entre las personas y la biodiversidad. Conocer esas miradas nos permite no solo comprender mejor el entorno, sino también construir puentes entre el conocimiento científico y los saberes locales, indispensables para cualquier acción de conservación que quiera ser realmente transformadora (Lee, 2010 y Priston 2005).
Este trabajo nos recuerda que la conservación no solo ocurre en la selva: comienza en la forma en que las personas la entienden y la sienten. Porque cuidar a los monos también es escuchar a quienes viven con ellos.
¿Qué queríamos saber con este estudio?
Este trabajo buscó conocer cómo ven las personas a los monos que habitan en su entorno, qué tanto saben sobre ellos, y cómo se sienten respecto a su presencia en la selva.
Más específicamente, nos interesó responder preguntas como:
• ¿Qué tanto saben las comunidades sobre los primates que viven cerca?
• ¿Cómo perciben el ambiente en el que habitan, y qué relación ven entre ese entorno y los monos?
• ¿Qué actitudes y creencias existen en torno a los monos?
• ¿Qué diferencias hay en la forma de pensar entre personas jóvenes y adultas, mujeres y hombres, o entre quienes tienen distintos niveles de escolaridad?
• ¿Cómo se han transformado estas percepciones con el paso del tiempo?
La idea central fue entender no solo qué piensan las personas sobre los monos, sino cómo ese pensamiento puede influir en su conservación y cómo construir, desde ahí, soluciones más justas y compartidas.
¿Cómo hicimos este estudio? Para entender qué piensan las personas sobre los monos y su entorno, aplicamos encuestas cara a cara en varias comunidades dentro de la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote, en Chiapas. Este tipo de encuestas nos permite recoger directamente lo que la gente sabe, cree y siente, de una forma clara y respetuosa.
Diseñamos un cuestionario con 20 preguntas sencillas y rápidas de contestar (no más de 15 minutos), basado en buenas prácticas para estudios sociales (Bernard, 2006; Reibelt et al., 2017). Las preguntas abordaron temas como:
• Datos generales de las personas encuestadas (edad, idioma, escolaridad, etc.),
• Lo que saben sobre los monos y su papel en la naturaleza,
• Las creencias o historias tradicionales relacionadas con los monos,
• Y su disposición a participar en acciones para protegerlos.
El cuestionario fue aplicado en hogares por personas del equipo, con apoyo de habitantes locales capacitados, siguiendo principios éticos de respeto y consentimiento informado (Laird y Posey, 2002). A cada persona se le explicó para qué era la encuesta y se les pidió permiso antes de comenzar.
Una vez recopilada la información, los datos fueron organizados y analizados mediante gráficos y categorías que nos permitieron identificar patrones de percepción y conocimiento.
Este trabajo buscó conocer cómo ven las personas a los monos que habitan en su entorno, qué tanto saben sobre ellos, y cómo se sienten respecto a su presencia en la selva.
Más específicamente, nos interesó responder preguntas como:
• ¿Qué tanto saben las comunidades sobre los primates que viven cerca?
• ¿Cómo perciben el ambiente en el que habitan, y qué relación ven entre ese entorno y los monos?
• ¿Qué actitudes y creencias existen en torno a los monos?
• ¿Qué diferencias hay en la forma de pensar entre personas jóvenes y adultas, mujeres y hombres, o entre quienes tienen distintos niveles de escolaridad?
• ¿Cómo se han transformado estas percepciones con el paso del tiempo?
La idea central fue entender no solo qué piensan las personas sobre los monos, sino cómo ese pensamiento puede influir en su conservación y cómo construir, desde ahí, soluciones más justas y compartidas.
¿Cómo hicimos este estudio? Para entender qué piensan las personas sobre los monos y su entorno, aplicamos encuestas cara a cara en varias comunidades dentro de la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote, en Chiapas. Este tipo de encuestas nos permite recoger directamente lo que la gente sabe, cree y siente, de una forma clara y respetuosa.
Diseñamos un cuestionario con 20 preguntas sencillas y rápidas de contestar (no más de 15 minutos), basado en buenas prácticas para estudios sociales (Bernard, 2006; Reibelt et al., 2017). Las preguntas abordaron temas como:
• Datos generales de las personas encuestadas (edad, idioma, escolaridad, etc.),
• Lo que saben sobre los monos y su papel en la naturaleza,
• Las creencias o historias tradicionales relacionadas con los monos,
• Y su disposición a participar en acciones para protegerlos.
El cuestionario fue aplicado en hogares por personas del equipo, con apoyo de habitantes locales capacitados, siguiendo principios éticos de respeto y consentimiento informado (Laird y Posey, 2002). A cada persona se le explicó para qué era la encuesta y se les pidió permiso antes de comenzar.
Una vez recopilada la información, los datos fueron organizados y analizados mediante gráficos y categorías que nos permitieron identificar patrones de percepción y conocimiento.
Resultados
Dentro de la Reserva de la Biosfera del Ocote se han entrevistado un total de 132 personas entre el año 2013 y 2014 con el fin de obtener datos sobre la percepción y conocimiento sobre la especie (Tabla 1).
Dentro de la Reserva de la Biosfera del Ocote se han entrevistado un total de 132 personas entre el año 2013 y 2014 con el fin de obtener datos sobre la percepción y conocimiento sobre la especie (Tabla 1).
En la zona núcleo 1, el 46% de las personas encuestadas habla el idioma tzotzil, mientras que en la zona
núcleo 2 únicamente una persona —originaria de la comunidad de Constitución— lo habla. Esto se debe
a que la mayoría de los habitantes de esta última zona provienen de familias que migraron desde otras
regiones del país.
En cuanto a la tenencia de la tierra, el 76% de los encuestados en la zona núcleo 2 son propietarios de alguna parcela, cifra que asciende al 81% en la zona núcleo 1.
En cuanto a la tenencia de la tierra, el 76% de los encuestados en la zona núcleo 2 son propietarios de alguna parcela, cifra que asciende al 81% en la zona núcleo 1.
Respecto al contacto con la fauna local, casi todas las personas encuestadas han visto monos en alguna
ocasión; únicamente cuatro personas en la zona núcleo 1 y diez en la zona núcleo 2 afirmaron no haberlos
observado nunca (véase figura 2).
En términos generales, las observaciones de monos se registran principalmente en áreas de montaña,
aunque también se reportan con frecuencia en zonas cercanas a ambientes agropecuarios y ribereños
(véase figura 3).
La mayoría de las personas encuestadas afirma que los monos provienen de la montaña o la selva, mientras
que un pequeño porcentaje desconoce su origen o considera que provienen de otras áreas, como parcelas
cercanas. De manera consistente, casi el 100% de los encuestados reconoce una estrecha relación entre los
monos y la montaña, señalando aspectos como: su lugar de vida, fuente de alimento, búsqueda de vegetación,
dispersión de semillas e, incluso, el aporte de “alegría” al entorno natural.
En cuanto a la dieta de los monos, el 80% de las personas encuestadas en la zona núcleo 1 manifestó tener conocimiento sobre lo que comen, mientras que en la zona núcleo 2 esta afirmación alcanzó el 100%. A continuación, se presenta la tabla 2 las frutas y otros alimentos mencionados.
En cuanto a la dieta de los monos, el 80% de las personas encuestadas en la zona núcleo 1 manifestó tener conocimiento sobre lo que comen, mientras que en la zona núcleo 2 esta afirmación alcanzó el 100%. A continuación, se presenta la tabla 2 las frutas y otros alimentos mencionados.
Las cinco respuestas más mencionadas respecto a la alimentación de los monos, en orden de frecuencia,
fueron: fruta, zapote, plátano o guineo, amate y copalillo. Es importante señalar que en la zona núcleo 2 los
alimentos más comúnmente citados fueron fruta, zapote, chinini, amate y plátano.
En relación con la función ecológica de los monos, más de la mitad de los encuestados en la zona núcleo 1 considera que estos no tienen una utilidad clara en la naturaleza. En contraste, el 100% de las personas encuestadas en la zona núcleo 2 sí les atribuye algún papel, aunque el 31% no puede precisar cuál. Las respuestas se detallan en la figura 4.
En relación con la función ecológica de los monos, más de la mitad de los encuestados en la zona núcleo 1 considera que estos no tienen una utilidad clara en la naturaleza. En contraste, el 100% de las personas encuestadas en la zona núcleo 2 sí les atribuye algún papel, aunque el 31% no puede precisar cuál. Las respuestas se detallan en la figura 4.
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