CONOCIMIENTO Y PERCEPCIÓN DE LA FAUNA SILVESTRE EN LA COMUNIDAD FRANCISCO VILLA ​​

Paola Ocampo González y Diana Priscila Diaz Alfonzo


Escuela de Estudios Agropecuarios Mezcalapa.
Universidad Autónoma de Chiapas. Carretera Chicoasén-Malpaso
Km. 24+300. Col. El Cocal. Copainalá, Chiapas.
paola.ocampo@unach.mx / dianaprisciladiazalfonzo@gmail.com

Las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) son una herramienta vital para la preservación del patrimonio natural de México, promoviendo la participación activa de comunidades locales, organizaciones y propietarios privados en la protección de la biodiversidad. Estas áreas, reconocidas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), buscan apoyar iniciativas de conservación que surgen directamente de los esfuerzos comunitarios. En el estado de Chiapas, existen 15 ADVC (CONANP, 2024), entre ellas se encuentra “Los Bordos”, ubicada en el municipio de Jiquipilas, cuya superficie es de 3153.9 hectáreas, los principales ecosistemas presentes son selva baja caducifolia, selva mediana subperennifolia, sabana y pastizal (SEMARNAT, 2019). Este sitio, propiedad de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), abarca tres comunidades: Llano Grande, Absalón Castellanos y Francisco Villa (Figura 1).
Figura 1. Mapa de localización del área de estudio: ADVC Los Bordos, Chiapas, México. Nota. Mapa obtenido de Google Maps. Imágenes ©2026 Airbus, CNES / Airbus, Landsat / Copernicus, Maxar Technologies; datos del mapa ©2026 Google, INEGI. Escala aproximada: 1 km.
En un esfuerzo colaborativo con la CONANP, estudiantes de la Licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Escuela de Estudios Agropecuarios Mezcalapa UNACH, llevaron a cabo una serie de actividades en la comunidad Francisco Villa, con el objetivo de conocer la percepción y el conocimiento de la población local, tanto de niños como de adultos, respecto a la fauna silvestre presente en la región. A través de talleres con niños, encuestas y entrevistas con adultos, se obtuvo una visión integral del vínculo entre los pobladores y las especies locales. Estas actividades resultaron clave para identificar el conocimiento y las prácticas hacia la fauna silvestre y para proponer medidas de conservación adaptadas a la realidad del lugar.
Figura 2. Taller con niños de primaria para identificar su conocimiento sobre la fauna silvestre de su localidad.
La percepción infantil de la fauna local

En los talleres con niños de 4º, 5º y 6º grado de primaria, se exploró su capacidad para identificar las especies locales, ya que la fauna forma parte de su vida cotidiana (Figura 2); muchos niños mencionaron haber visto o interactuado con animales como el tejón, mapache, tlacuache, venado, coyote, jabalí, armadillo y zorrillo, e indicaron que algunas de estas especies, como el armadillo, venado, iguana y jabalí, son consumidas por sus familias, mientras que el tejón y el mapache son cazados por los daños que causan en la milpa; además, los coyotes también son perseguidos porque representan una amenaza para el ganado y, en el caso del mapache, es mantenido como mascota.
Figura 3. Ejemplos de algunos dibujos elaborados por los niños de primaria en los que representaron los animales con los que interactúan comúnmente en su comunidad.
Durante un ejercicio de dibujo, los niños representaron 56 animales diferentes. De estos, 11 incluían mamíferos y aves domésticas y 45 a especies silvestres, destacando mamíferos, aves y reptiles, los más representados fueron el búho, tortuga, venado, serpientes, conejo de monte, ardilla, armadillo, tucán, cotorro, mapache, tejón y zorrillo (Figura 3).
Desafíos y oportunidades para la conservación

Los resultados de este estudio muestran una realidad compleja en la relación de la comunidad con la fauna silvestre. Por un lado, existe un contacto cotidiano con las especies locales; por otro, persisten prácticas que pueden amenazar la biodiversidad, como la caza para el consumo y para evitar daños en cultivos y a sus animales, además de la captura de animales silvestres como mascotas. Estos hallazgos subrayan la necesidad de desarrollar estrategias de conservación que no solo incluyan medidas contra la caza ilegal, sino que también promuevan alternativas sostenibles para la subsistencia de la comunidad.

La educación ambiental juega un papel crucial en este contexto. Es importante que las actividades de sensibilización no solo se enfoquen en los niños, sino también en los adultos, quienes son los principales tomadores de decisiones en la comunidad. La implementación de programas que fomenten la protección de especies amenazadas y el uso sostenible de los recursos naturales puede ser clave para cambiar la percepción y las prácticas en torno a la fauna silvestre.
Conclusiones

El trabajo realizado en la comunidad de Francisco Villa en el ADVC Los Bordos es un ejemplo de cómo la colaboración entre la academia y las comunidades locales puede contribuir a la conservación de la biodiversidad. Al involucrar a los habitantes en actividades de diagnóstico y sensibilización, se sientan las bases para generar un cambio real en la relación que las personas tienen con su entorno natural. Sin embargo, es necesario continuar con esfuerzos de educación, así como con la implementación de proyectos que ofrezcan alternativas económicas y sociales a la caza de fauna silvestre. Esto no solo ayudará a proteger la biodiversidad, sino también a mejorar la calidad de vida de los habitantes, integrando el desarrollo comunitario con la conservación del medio ambiente.
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