El Pez Diablo: especie exótica invasora en el Parque Nacional Cañón del Sumidero
Ernesto Velázquez-Velázquez | Manuel de Jesús Anzueto-Calvo
ernesto.velazquez@unicach.mx
Colección Ictiológica, Museo de Zoología, Instituto de Ciencias Biológicas, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.
ernesto.velazquez@unicach.mx
Colección Ictiológica, Museo de Zoología, Instituto de Ciencias Biológicas, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.
El Pez Diablo, es el nombre común con el que se le conoce a varias
especies del género Pterygoplichthys spp.; los cuales son peces exóticos
invasores de gran impacto. Los “Plecos”, también conocidos como “Limpia
peceras”, “Plecostomus” o “Peces diablo”, son un conjunto de varias
especies de peces de agua dulce, que pertenecen a la Familia Loricariidae,
la cual cuenta con aproximadamente 915 especies incluidas en 106
géneros (Nelsol et al., 2016); son nativos de la cuenca del Amazonas en
Sudamérica, además de Costa Rica y Panamá. Esta familia se caracteriza
por que presentan placas óseas que cubren su cuerpo (armados); por
una boca en forma de ventosa con papilas (pequeñas barbillas) en los
labios, y por una serie de espinas muy grandes en las aletas pectorales y
dorsal (Figura 1).
Los peces diablo, son considerados como una de las mayores
amenazas para la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos
continentales y para las pesquerías de agua dulce en México.
Desde su introducción en los cuerpos de agua epicontinentales
del país (en 1995), los plecos del género Pterygoplichthys (P.
pardalis y P. disjunctivus) (Figura 2) se han expandido rápidamente
y actualmente es común encontrarlos en varias de las cuencas
hidrológicas más grandes del país (Mendoza et al., 2007)
Su popularidad como peces de acuario ha facilitado su
introducción y subsecuente establecimiento en ecosistemas
no propios de ellas, mediante el denominado efecto nemo.
Las especies del género Pterygoplichthys exhiben la mayoría
de las características que predisponen a ciertos peces a una
invasión exitosa; por lo que son consideradas como especies
invasoras de alto impacto, que reúnen las características de
una especie invasora modelo (Figura 3).
SU OCURRENCIA EN CHIAPAS
Los registros del pez diablo no son nuevos para el estado de Chiapas; los primeros reportes de la presencia del pez diablo en nuestro estado son del 2003 y provienen del río Grijalva, justo debajo de la Presa Peñitas, cuándo un grupo de pescadores locales reportaron los primeros ejemplares al Museo de Zoología, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH); los cuales fueron identificados como Pterygoplichthys pardalis.
Desde entonces se han reportado diversas especies en la zona norte del Estado, en las lagunas de Catazajá y numerosos ríos y lagunas de los municipios de Palenque, Ocosingo, Reforma, Catazajá, y localidades de la cuenca baja del río Grijalva, hasta la Presa Peñitas, cuya cortina funcionaba como una barrera artificial que impedía su colonización hacia la cuenca media y alta del río Grijalva.
Los registros del pez diablo no son nuevos para el estado de Chiapas; los primeros reportes de la presencia del pez diablo en nuestro estado son del 2003 y provienen del río Grijalva, justo debajo de la Presa Peñitas, cuándo un grupo de pescadores locales reportaron los primeros ejemplares al Museo de Zoología, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH); los cuales fueron identificados como Pterygoplichthys pardalis.
Desde entonces se han reportado diversas especies en la zona norte del Estado, en las lagunas de Catazajá y numerosos ríos y lagunas de los municipios de Palenque, Ocosingo, Reforma, Catazajá, y localidades de la cuenca baja del río Grijalva, hasta la Presa Peñitas, cuya cortina funcionaba como una barrera artificial que impedía su colonización hacia la cuenca media y alta del río Grijalva.
SU PRESENCIA EN EL PARQUE NACIONAL CAÑÓN DEL SUMIDERO
(PNCS)
La cuenca del río Grijalva se divide en tres regiones hidrológicas: Alto Grijalva o Grijalva-La Concordia, Medio Grijalva o Grijalva-Tuxtla Gutiérrez y Bajo Grijalva o Grijalva-Villahermosa. En el Medio-Grijalva se localiza El Parque Nacional Cañón del Sumidero, un Área Natural Protegida (ANP), que es atravesada por el cauce principal del río Grijalva y localizado entre las Presas de Chicoasén y La Angostura. Hasta la fecha, no existían reportes de estos peces en la parte media y alta del río Grijalva. La captura de los primeros ejemplares fue en 2021, en plena pandemia, cuando pescadores de Chiapa de Corzo reportaron los primeros ejemplares del pez diablo en la entrada del Cañón del Sumidero; adicionalmente se han tenido registros subsecuentes de pescadores de los municipios de Osumacinta y Chiapa de Corzo, lo que sugiere que se trata de una invasión reciente del pez diablo al PNCS y a la parte media del río Grijalva y que su población aún es baja.
A pesar de la cercanía entre algunos de los sitios registrados del pez diablo en la cuenca del río Grijalva (Grijalva- Villahermosa) y el PNCS, esta especie no pudo invadir de manera natural el PNCS y la parte media del río Grijalva (Grijalva- Tuxtla Gutiérrez), ya que los tributarios y el cauce principal del río Grijalva se encuentran separados por las cortinas de las Presas Peñitas, Malpaso y Chicoasén, las cuales funcionan como barreras artificiales, que limitan la dispersión natural de los peces y otros organismos acuáticos, hacia las partes altas de la cuenca del río Grijalva, por lo que la presencia del pez diablo (P. disjunctivus) (Figura 4) en esta zona de la cuenca del Grijalva se considera una introducción mediada por el hombre.
La cuenca del río Grijalva se divide en tres regiones hidrológicas: Alto Grijalva o Grijalva-La Concordia, Medio Grijalva o Grijalva-Tuxtla Gutiérrez y Bajo Grijalva o Grijalva-Villahermosa. En el Medio-Grijalva se localiza El Parque Nacional Cañón del Sumidero, un Área Natural Protegida (ANP), que es atravesada por el cauce principal del río Grijalva y localizado entre las Presas de Chicoasén y La Angostura. Hasta la fecha, no existían reportes de estos peces en la parte media y alta del río Grijalva. La captura de los primeros ejemplares fue en 2021, en plena pandemia, cuando pescadores de Chiapa de Corzo reportaron los primeros ejemplares del pez diablo en la entrada del Cañón del Sumidero; adicionalmente se han tenido registros subsecuentes de pescadores de los municipios de Osumacinta y Chiapa de Corzo, lo que sugiere que se trata de una invasión reciente del pez diablo al PNCS y a la parte media del río Grijalva y que su población aún es baja.
A pesar de la cercanía entre algunos de los sitios registrados del pez diablo en la cuenca del río Grijalva (Grijalva- Villahermosa) y el PNCS, esta especie no pudo invadir de manera natural el PNCS y la parte media del río Grijalva (Grijalva- Tuxtla Gutiérrez), ya que los tributarios y el cauce principal del río Grijalva se encuentran separados por las cortinas de las Presas Peñitas, Malpaso y Chicoasén, las cuales funcionan como barreras artificiales, que limitan la dispersión natural de los peces y otros organismos acuáticos, hacia las partes altas de la cuenca del río Grijalva, por lo que la presencia del pez diablo (P. disjunctivus) (Figura 4) en esta zona de la cuenca del Grijalva se considera una introducción mediada por el hombre.
IMPACTOS ECOLÓGICOS,
SOCIALES Y ECONÓMICOS
Los efectos ecológicos y ambientales relacionados con la introducción de los plecos o peces diablo no se han documentado en Chiapas; sin embargo, los reportes de los impactos por la presencia de las diferentes especies de Pterygoplichthys y loricáridos en ambientes ajenos a su distribución natural, han señalado problemas asociados con el exceso de sedimentación y turbidez en ríos y embalses debido a su comportamiento reproductivo; mortalidad de aves acuáticas al tratar de ingerir estos peces; desplazamiento de especies nativas (de diversas formas) entre las que destacan la ingestión incidental de sus huevos y la competencia por recursos alimenticios (Mendoza et al., 2007). También acarrean pérdidas económicas al dañar las redes usadas por los pescadores locales, así como reducción de la producción de especies locales, tanto de peces como de langostinos. Cambios significativos en el ciclo biogeoquímico y la carga de nutrientes, así como la sedimentación y la erosión de los taludes causada por machos excavadores, causando alteración de la calidad y la función de los ecosistemas donde se establecen poblaciones de estas especies invasoras (Orfinger y Goodding, 2018).
La dispersión continua de este tipo de especies y los efectos negativos asociados con su presencia, hacen necesario que se propongan medidas para su control y manejo. La investigación futura sobre peces diablo, deberá centrarse en la evaluación de los impactos en lugar de informar sobre primeros registros u ocurrencias simples. Una vez que se disponga de datos adicionales, sobre los impactos locales y regionales, estos deberán estar disponibles para los manejadores de los recursos naturales.
Los efectos ecológicos y ambientales relacionados con la introducción de los plecos o peces diablo no se han documentado en Chiapas; sin embargo, los reportes de los impactos por la presencia de las diferentes especies de Pterygoplichthys y loricáridos en ambientes ajenos a su distribución natural, han señalado problemas asociados con el exceso de sedimentación y turbidez en ríos y embalses debido a su comportamiento reproductivo; mortalidad de aves acuáticas al tratar de ingerir estos peces; desplazamiento de especies nativas (de diversas formas) entre las que destacan la ingestión incidental de sus huevos y la competencia por recursos alimenticios (Mendoza et al., 2007). También acarrean pérdidas económicas al dañar las redes usadas por los pescadores locales, así como reducción de la producción de especies locales, tanto de peces como de langostinos. Cambios significativos en el ciclo biogeoquímico y la carga de nutrientes, así como la sedimentación y la erosión de los taludes causada por machos excavadores, causando alteración de la calidad y la función de los ecosistemas donde se establecen poblaciones de estas especies invasoras (Orfinger y Goodding, 2018).
La dispersión continua de este tipo de especies y los efectos negativos asociados con su presencia, hacen necesario que se propongan medidas para su control y manejo. La investigación futura sobre peces diablo, deberá centrarse en la evaluación de los impactos en lugar de informar sobre primeros registros u ocurrencias simples. Una vez que se disponga de datos adicionales, sobre los impactos locales y regionales, estos deberán estar disponibles para los manejadores de los recursos naturales.
Referencia Bibliográfica
Orfinger, A.B. y Goodding, D.D. (2018). The global invasion of the suckermouth armored catfish genus Pterygoplichthys (Siluriformes: Loricariidae): annotated list of species, distributional summary, and assessment of impacts. Zool Stud 57:7. doi:10.6620/ZS.2018.57-07.
Mendoza, R., Contreras, S., Koleff, P., Álvarez, P. y Aguilar, V. (2007). Los peces diablo: especies invasoras de alto impacto. Biodiversitas 70: 1-5.
Nelson, J.S., Grande, T.C. y Wilson M.V.H. (2016). Fishes of the world. John Wiley & Sons, Inc., United States of America.707 Pp
Orfinger, A.B. y Goodding, D.D. (2018). The global invasion of the suckermouth armored catfish genus Pterygoplichthys (Siluriformes: Loricariidae): annotated list of species, distributional summary, and assessment of impacts. Zool Stud 57:7. doi:10.6620/ZS.2018.57-07.
Mendoza, R., Contreras, S., Koleff, P., Álvarez, P. y Aguilar, V. (2007). Los peces diablo: especies invasoras de alto impacto. Biodiversitas 70: 1-5.
Nelson, J.S., Grande, T.C. y Wilson M.V.H. (2016). Fishes of the world. John Wiley & Sons, Inc., United States of America.707 Pp
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